Bienvenido al mundo cariño

Por fin juntos mamá

Tenía tantas ganas de conocerte…

Durante los primeros meses de vida, pasan muchas cosas importantes. Aprendes a conocerlo, a entenderlo y a adelantarte a sus necesidades. Aprendes a quererlo como solo puede querer una madre.

El poder de un abrazo

El abrazo es esencial para la supervivencia humana; se trata de un lenguaje universal, el primero que aprendemos.

El acto de abrazar provoca que el organismo segregue oxitocina, la llamada “hormona del amor”, un proceso que se pone en marcha justo después del nacimiento. Pero no solo los recién nacidos se benefician de los abrazos. El contacto directo con la piel reduce el estrés de la madre, y le permite estar más atenta y receptiva a las necesidades de su hijo. Cuando son tan pequeños y comienzan a captar todo lo que les rodea, un simple abrazo puede hacerles sentir más seguros.

Un fuerte abrazo les ayuda a desarrollar relaciones interpersonales y refuerza los sentimientos de devoción y confianza en la madre. Los recién nacidos están “programados” neurológicamente para dejar de llorar cuando los abrazan. Además, durante la infancia, un abrazo reduce la hormona del estrés, el cortisol, y permite que los niños descansen mejor. El acto de abrazar provoca que el organismo segregue oxitocina, la llamada “hormona del amor”

L’atto di abbracciare rilascia nell’organismo l’ossitocina, “l’ormone dell’amore”
immagine attività fisica

Dar el pecho a tu bebé

La leche materna es un alimento perfecto y único. Es un alimento que está biológicamente adaptado al ser humano.

Además, contiene todos los nutrientes que el bebé necesita desde los primeros días de vida, y es fácil y rápido de digerir. Contiene proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y agua.

La leche materna protege. Es segura desde un punto de vista higiénico y carece de bacterias, por lo que no puede provocar enfermedades al niño.

Tiene propiedades antiinfecciosas que ayudan a prevenir las infecciones

Estas propiedades incluyen:


  • Anticuerpos (inmunoglobulina) que combaten contra los agentes infecciosos habituales y que ayudan a proteger al recién nacido hasta que es capaz de producir sus propios anticuerpos.
  • Leucocitos (glóbulos blancos de la sangre) que acaban con las bacterias.
  • Factor bífido, una sustancia que estimula la proliferación de un organismo bacteriano concreto en el intestino llamado Lactobacillus bifidus, que evita el crecimiento de otras bacterias que pueden resultar patógenas. Se trata de una proteína que extrae el hierro de algunas bacterias que lo necesitan para crecer y desarrollarse.

Los bebés que toman leche materna tienen menos tendencia a sufrir episodios de diarrea, infecciones de las vías respiratorias y otitis que los bebés alimentados con leche artificial.

La leche materna cambia con el tiempo.

El calostro se genera en el pecho desde el séptimo mes de embarazo y su producción continúa durante los primeros días posteriores al parto. Es denso y de un color amarillento o transparente, y se produce en pequeñas cantidades. El calostro satisface por completo las exigencias alimenticias del bebé durante los primeros días de vida.

Se trata de la primera inmunización del recién nacido contra muchos virus y bacterias, y ayuda a poblar el intestino de bacterias beneficiosas. El calostro contiene una cantidad superior de proteínas y vitamina A que la leche madura. Además, es laxante y ayuda al bebé a eliminar el meconio (los primeros excrementos oscuros). Por lo tanto, contribuye a prevenir la ictericia.

Al cabo de pocos días, el calostro se transforma en leche madura. La producción de leche aumenta y los pechos se llenan, además se vuelven duros y pesados. Es lo que se conoce como la “subida de la leche”. La composición de la leche materna también cambia a lo largo de la misma toma.

La leche inicial llega en las primeras fases de la toma. Presenta un color blanquecino y acuoso, y es rica en proteínas, lactosa, minerales y agua. La leche final llega al acabar la toma y es más blanca y menos transparente que la inicial porque contiene más grasas. Por este motivo, la leche final aporte mucha energía. Para crecer y desarrollarse, un recién nacido necesita tanto la leche inicial como la final.

Las hormonas son ingredientes esenciales

La leche materna se produce gracias a la acción de las hormonas y los reflejos del sistema nervioso. Comenzar la lactancia justo después del parto y dar tomas frecuentes permite que la leche llegue en el momento idóneo y en la cantidad apropiada.

La prolactina y la oxitocina son dos hormonas que, a través del flujo sanguíneo, llegan a la glándula mamaria y activan la producción y salida de la leche.

Los bebés que toman leche materna tienen menos tendencia a sufrir episodios de diarrea, infecciones de las vías respiratorias y otitis que los bebés alimentados con leche artificial.

¿Qué hay que vigilar cuando se da el pecho?

Señales de un agarre correcto:

  • Su mentón debe tocar tu pecho
  • La boca tiene que estar bien abierta
  • El labio inferior debe estar evertido
  • La areola debe ser más visible por encima que por debajo de la boca

Señales de una succión eficaz

  • Succiones lentas y profundas
  • Las mejillas tienen aspecto de estar llenas y redondeadas
  • El bebé come con tranquilidad
  • El bebé finaliza la toma solo y parece estar satisfecho
  • La madre no siente dolor

Posturas correctas para dar el pecho

Postura de la madre:
  • Cómoda, con la espalda, los pies y el pecho bien apoyados.
Postura del bebé:
  • La cabeza y el cuerpo del bebé deben estar alineados
  • El rostro del bebé debe estar orientado hacia el pecho, con la nariz delante del pezón
  • El cuerpo del bebé debe estar en contacto con el de la madre
  • Si se trata de un recién nacido, conviene sostener todo su cuerpo y no solo la cabeza y los hombros

Señales de una producción
y consumo de leche adecuados

  • Excreción de orina y heces por parte del bebé
  • Aumento de peso del bebé
  • Energía del bebé

Cuidados para el pecho

No es necesario lavar los pechos antes de amamantar al bebé. El jabón puede eliminar la capa de grasa natural que protege la piel del pezón y la areola.

La postura de la madre debe ser cómoda, con la espalda, los pies y el pecho bien apoyados. El rostro del bebé debe estar orientado hacia el pecho, con la nariz delante del pezón.

Otros beneficios de dar el pecho: la cohabitación y la lactancia a demanda

La cohabitación

La cohabitación es la práctica de dejar a la madre y al bebé en la misma habitación justo después del parto, sin separarlos durante la estancia en el hospital.

  • Permite que la madre y el bebé estén juntos, y que se cree un vínculo fuerte entre ellos.
  • Reduce el llanto del recién nacido y, por tanto, la tentación de darle el biberón.
  • Permite a las madres afrontar con mayor seguridad la lactancia.
  • Aumenta la duración de la lactancia

Lactancia a demanda

  • Favorece la subida precoz de la leche
  • Disminuye problemas frecuentes como la congestión mamaria
  • Permite instaurar la lactancia con mayor facilidad

Consejos y recomendaciones

  • Dar el pecho de forma exclusiva durante seis meses.
  • Dar el pecho con frecuencia, incluso después de introducir alimentos complementarios.
  • Dar el pecho hasta los dos años o más.
  • Unirse a grupos de apoyo en caso de ser necesario.